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NOTICIAS DE MISIONEROS DOMINICOS

¿Qué está pasando en las misiones dominicas?

Fr. Francisco González OP: treinta años de misión en la Amazonía peruana

El obispo emérito de Puerto Maldonado comparte su experiencia misionera con motivo del centenario del DOMUND y recuerda que la misión es también «dar voz, dar persona, dar lugar y dar cariño»

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Con motivo de la celebración del centenario del DOMUND, Fr. Francisco González Hernández, O.P., obispo emérito del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, ha compartido desde Perú el testimonio de sus treinta años de vida misionera en la Amazonía, en un testimonio compartido con la Archidiócesis de Valladolid y difundido por esta con motivo de la jornada.

Natural de Castronuño (Valladolid), conocido cariñosamente en Perú como «monseñor Paco», llegó al país en 1996. Su primer destino fue Quillabamba, donde permaneció cuatro años antes de trasladarse a Puerto Maldonado, en la frontera con Brasil y Bolivia. Tras desarrollar su ministerio en distintos lugares de Perú y pasar también un periodo en España, actualmente ha regresado a Quillabamba, la tierra que, según explica, «me agarró el corazón».

Evangelización, educación y salud

Buena parte de su trabajo misionero ha estado ligado a los pueblos indígenas de la selva amazónica y a comunidades que durante décadas permanecieron alejadas de servicios básicos.

Fr. Francisco recuerda especialmente la situación heredada de la época del caucho, que hace más de un siglo provocó graves formas de explotación y alteró profundamente las relaciones entre pueblos y etnias amazónicas.

La presencia de los dominicos en estas regiones no se limitó a la evangelización. La educación y la atención sanitaria fueron también dimensiones fundamentales de su misión.

 

«La evangelización suponía también darles la posibilidad de que estudiaran, de que leyeran», explica el dominico, que recuerda que durante mucho tiempo ni la enseñanza ni la atención sanitaria llegaban de manera suficiente a numerosos lugares de la selva.

Las misiones fueron creando escuelas, internados y lugares de acogida para niños y jóvenes que debían recorrer grandes distancias para poder estudiar. Esta labor contó también con el apoyo de Cáritas, Manos Unidas, Verapaz y otras organizaciones vinculadas a la Familia Dominicana.

Una misión también marcada por las dificultades

Entre los momentos más difíciles de sus años en Perú, Fr. Francisco recuerda su etapa como obispo en Puerto Maldonado y los conflictos surgidos con motivo de la construcción de la carretera Interoceánica.

La infraestructura, que conecta Brasil con la costa del Pacífico a través del territorio peruano, tuvo un fuerte impacto sobre las comunidades y los territorios amazónicos.

El dominico se posicionó entonces ante situaciones que consideraba injustas y reconoce que vivió «dos, casi tres años de un enfrentamiento total» que terminó afectándole profundamente.

«Estuve amenazado, estuve denunciado», recuerda. La defensa de las comunidades y de sus territorios le llevó a afrontar uno de los periodos más duros de sus años de misión.

El «gusanillo» de las misiones

La vocación misionera de Fr. Francisco comenzó muchos años antes de viajar a Perú.

Aunque nació en Castronuño, desde los doce años vivió en Medina del Campo. Allí conoció a un dominico misionero que reunió a numerosos jóvenes y despertó en varios de ellos el interés por la misión.

«Él es el que nos metió el gusanillo de misiones», recuerda agradecido.

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A los veinte años decidió dejar su casa y acercarse a los dominicos con la mirada puesta precisamente en la Amazonía peruana. Tres décadas después de su llegada a Perú, considera que aquella vocación le ha permitido vivir una vida plenamente entregada a la misión.

Santo Toribio de Mogrovejo, un vallisoletano en Perú

En su testimonio, Fr. Francisco recuerda también la figura de santo Toribio de Mogrovejo, nacido en Mayorga de Campos (Valladolid) y segundo arzobispo de Lima.

El dominico subraya la enorme popularidad y reconocimiento que conserva todavía hoy en Perú y en buena parte de América Latina.

«Fue alguien que estuvo tan cerca de la gente que pudo ser reconocido como el hombre de Dios que estaba con los pobres, con los campesinos y con los nativos», explica.

Santo Toribio recorrió durante años un territorio inmenso para visitar las comunidades de su diócesis y permanece para Fr. Francisco como una referencia de cercanía y entrega misionera.

El DOMUND, cien años apoyando la misión

La Iglesia celebra este domingo 18 de octubre el centenario del Domingo Mundial de las Misiones, DOMUND, bajo el lema «Uno en Cristo, unidos en la misión».

Para Fr. Francisco González, esta jornada permite contemplar la misión «con alegría y con gozo» y hacer visible que hay personas ocupándose de quienes viven en los lugares donde trabajan los misioneros.

Pero el DOMUND no se limita, señala, a quienes se encuentran físicamente en territorios de misión. También forman parte de ella quienes, desde sus familias, hogares y trabajos, sostienen la misión mediante la oración, el recuerdo, la colaboración y la ayuda económica.

«Eso es lo más bonito que podemos tener en nuestra Iglesia», afirma.

Desde Quillabamba, el obispo dominico vincula además esta tarea con el lema de Radio Quillabamba, emisora fundada por los dominicos y que celebra actualmente su 60 aniversario: «La voz de los que no tienen voz».

Para Fr. Francisco, esa expresión resume también buena parte del sentido de la misión: «Dar voz, dar persona, dar lugar, dar cariño, dar fortaleza» y acercar a Dios a quienes más lo necesitan.

La Archidiócesis de Valladolid, de la que proceden actualmente más de 120 misioneros presentes en distintos países, ha recogido también el testimonio de Fr. Francisco González con motivo de este centenario del DOMUND.

Puede consultarse la información completa publicada por la Archidiócesis de Valladolid.