El Centro de Teología Santo Domingo de Guzmán acoge el conversatorio en defensa de la Cordillera Septentrional
Una llamada a defender el agua, la vida y el territorio frente a la minería

El Centro de Teología Santo Domingo de Guzmán, en Santo Domingo, República Dominicana, acogió el pasado 20 de abril de 2026 el conversatorio ambiental “Defensa de la Cordillera Septentrional” del Movimiento Unidos Somos Más, un espacio de encuentro que puso en el centro la defensa del agua, del territorio y de las comunidades ante la amenaza de la explotación minera en el país.
La sesión fue presentada por el director del Centro de Teología, fray Ramón Alberto Núñez, OP, quien invitó a tomar conciencia y a “aunar esfuerzos” ante una realidad que afecta directamente a la vida de las comunidades. Los ponentes, el P. Ramón “Nino” Ramos, el P. Rainer Vázquez y Jorge Morel, presidente de la Fundación Fambiente, ofrecieron análisis desde su experiencia en el territorio, la dimensión jurídica y la organización comunitaria.
La jornada contó, además, con la presencia de fray Eduardo Romero Ureña, OP, vicario provincial del Vicariato Pedro de Córdoba (Cuba y República Dominicana); fray Miguel Ángel Gullón, OP; y fray Cecilio A. Molina, OP, reflejando el compromiso de los Dominicos con el cuidado de la casa común.
Impacto ambiental: la experiencia que alerta a las comunidades
El P. Nino Ramos compartió la situación vivida en otras zonas del país afectadas por la minería, señalando las consecuencias sobre el entorno y la salud. “La tierra, el agua y el aire están contaminados… el cianuro es un veneno mortal”, afirmó, al explicar los efectos de las presas de cola y la filtración de residuos tóxicos hacia los acuíferos.
Según expuso, la contaminación no se limita al agua: la evaporación de estos compuestos impacta también en el aire, lo que amplía el alcance del daño. Desde esta experiencia, advirtió del riesgo que supone la expansión minera en la Cordillera Septentrional y denunció las estrategias utilizadas para acceder a terrenos comunitarios.
“La lucha es por el agua… el agua es un tesoro que vale más que el oro”, subrayó, situando este recurso como eje central de la defensa del territorio.
Las concesiones mineras y sus implicaciones legales
El P. Rainer Vázquez centró su intervención en el análisis jurídico de las concesiones mineras. Mostrando documentación oficial, cuestionó las declaraciones institucionales que niegan la existencia de procesos de explotación.
“Nos están mintiendo”, afirmó, al explicar que las concesiones de exploración incluyen mecanismos que permiten, y en la práctica obligan, a conceder la explotación si se cumplen los requisitos establecidos por la ley.
De este modo, señaló que el proceso no es hipotético, sino una posibilidad real: “Si la empresa cumple con todo, el Estado está obligado a darle la concesión de explotación”. En este contexto, advirtió que existen “intenciones de explotar la cordillera”, lo que exige una respuesta social organizada.
Comunidades organizadas en defensa del territorio
Jorge Morel, presidente de la Fundación Fambiente, subrayó el papel de las comunidades como sujeto activo en la defensa del territorio. “La soberanía reside en el pueblo… nosotros decidimos qué queremos en nuestras comunidades”, afirmó.
Morel destacó que las comunidades ya han expresado su rechazo mediante movilizaciones y procesos organizativos, insistiendo en la importancia de la “licencia social” para cualquier proyecto. “¿Qué más evidencia quiere el Gobierno?”, cuestionó, en referencia a las marchas realizadas.
En el ámbito económico, puso en duda el argumento del desarrollo asociado a la minería, señalando que su aportación al PIB es limitada frente al peso de sectores vinculados al agua, como la agricultura y el turismo.
Cuidado de la casa común
El conversatorio incorporó también una dimensión pastoral, en la que se recordó que el cuidado de la creación forma parte del compromiso cristiano. Esta reflexión adquiere un significado especial al cumplirse un año de la Pascua del Papa Francisco, cuya voz ha sido clave en la defensa de la casa común.
Su encíclica Laudato si’ sigue siendo hoy una referencia fundamental, al recordar que “todo está conectado” y que el deterioro ambiental afecta de manera directa a las comunidades más vulnerables.
Desde esta perspectiva, se hizo un llamamiento a la Iglesia y a la sociedad a implicarse en la defensa del medio ambiente y de las comunidades, entendiendo que la protección del agua, de la tierra y de la vida es una responsabilidad compartida que forma parte de la misión evangelizadora y de la defensa de la dignidad humana.

Más allá de lo local
Las intervenciones coincidieron en señalar que la defensa de la Cordillera Septentrional no es un asunto local, sino un desafío que afecta al conjunto del país. El impacto de la minería sobre los recursos hídricos, la salud y el tejido social plantea preguntas de fondo sobre el modelo de desarrollo.
Frente a ello, se propuso avanzar hacia alternativas sostenibles basadas en el cuidado del territorio, la agricultura y el aprovechamiento responsable de los recursos.


