
Ya casi están encendidos los motores del avión que traerá al papa Francisco al Perú. El pesimista dirá: “tan pocos días para un país tan grande…Solo tres ciudades”. ¿Por qué no decir “qué suerte, qué privilegio que nos visita el papa Francisco, tan de Dios y tan nuestro… que podrá conocer un poco mejor nuestro país y darnos un impulso para construir un futuro mejor?”.
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