Con dos misas celebradas en la noche del lunes 7 de abril, respectivamente en las Comunidades de La Calzada y Pispita, en el distrito de Echarati, se ha inaugurado el ciclo de este año de las visitas sacerdotales a las Comunidades Cristianas del campo en la Parroquia de Quillabamba.
A partir de esta fecha y hasta finales del mes de noviembre, todos los días de la semana, salvo los viernes, los sacerdotes de la Parroquia de Quillabamba irán por turno a celebrar la Eucaristía a dos o tres comunidades campesinas acompañados por alguna religiosa o misionera seglar.
Así las comunidades alejadas de la ciudad, cuyos habitantes de ningún modo pueden acercarse a la misma para celebrar la Eucaristía dominical, pueden al menos celebrarla una vez al mes. En la cultura de las gentes campesinas andinas, la Misa tiene un valor extraordinario: no hay oración, bendición, celebración de la palabra, etc. que pueda compararse a ella en la estimación de las gentes. Por eso, la asistencia a estas misas mensuales suele ser bastante numerosa.
Algunas comunidades están bien alejadas y se llega a ellas difícilmente. Pero todos los esfuerzos parecen pocos cuando el sacerdote llega y comprueba la alegría con que es recibido, y la fe y la devoción con que esas gentes sencillas celebran la Santa Misa. Esto es posible sólo gracias a la ayuda inestimable que los misioneros recibimos de los colaboradores del Secretariado de Misiones.
¡Gracias, amigos y hermanos, por su generosidad! Sólo Dios puede pagarles.
(En la imagen, el Land Rover de la Parroquia, frente a la iglesia de Pispita)